
Me quedé asombrado con lo que había hecho Bill Gates en la conferencia del TED (Technology, Entertainment, Design) acerca de la malaria. Bill, ya abandonado por completo a sus tareas filantrópicas y humanitarias, se ha convertido en exactamente lo contrario de lo que ha sido durante más de 20 años al frente de Microsoft. O no.
Me explico. El buen hombre no se le ocurrió una mejor idea que soltar un enjambre de mosquitos a los asistentes de la conferencia, para concienciar acerca de la malaria, como podemos ver en el excelente blog Gizmodo ES, y también la noticia más formal de A3.
El caso es que con el tiempo, Bill Gates, víctima de crueles ataques con tartas de nata en confencias multitudinarias (generalmente en presentaciones de una nueva versión (es decir, la anterior versión lavada de cara) de Windows), cometidos por desaprensivos activistas, está utilizando esos métodos o aún peores contra su propio auditorio. Lejos de ser ese muchacho tímido y ejecutivo feroz, está dispuesto a hacer cualquier cosa por llamar la atención a sus nuevos temas principales... Vale, se está convirtiendo en un cabroncete, lo reconozco.
Siempre fue un personaje, y ahora lo sigue siendo.

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